domingo, julio 29, 2007

Chiringa al Aire


Aire, soñé por un momento que era aire,
oxígeno, nitrógeno y argón,
sin forma definida, ni color fui aire, volador.
Mecano

A I.B. por un remonte de libertad y nubes.
La mañana no era diferente a las otras, el mismo color azul en el mismo cielo oblicuo que conocía. Soplaba el mismo viento capaz de arrancar las delicadas cintas rosas que su madre puso en su largo cabello. El sonido era casi imperceptible, ella diría que había silencio, pero un sigiloso cántico de aire se deslizaba coqueto sobre la amarillenta grama que cubría el recinto plano escogido como puerto de despegue.

Con cierto temor y algo de inteligencia intuitiva evaluó la dirección del viento y calculó la distancia entre el cable eléctrico más cercano y la ruta que de seguro tomaría su chiringa. Decidida, abrió las alas negras de aquella cometa Gayla y la contempló emocionada. ¿Cómo era posible que no le permitieran saborear ese gusto explosivo de elevarla?

Rebuscó en el bolsillo de su falda muy planchada y sacó la blanca bola de hilo de pastel que le dio su abuela. “Hoy volarás por mi” le dijo. Cuando todo estuvo listo hizo el primer intento de levantarla y falló, luego hizo el segundo, y el tercero, y el cuarto… ¡Eso no era posible! Debía volar. ¡Tenía que volar! Ese día no estaban sus primos y primas para sostener el cometa a lo lejos y luego lanzarla en el momento que la brisa soplara. Entonces recordó que debía correr, que ella y la fuerza de sus pies podían ser la fuerza que necesitaba su negro pitirre para volar.

Al ver como aquella fuliginosa imagen rasgaba el espacio aparentemente vacío para la visión humana, su boca no podía cerrarse de maravilla y emoción. Cuánta alegría le provocaban esas cosas diminutas y abstractas. En sus manos tenía el control de su chiringa, sus dedos sentían la potencia avasalladora del estornudo de Dios. Aquellas alas negras bailaban con hermosa y pausada sensualidad, rifando las ráfagas fugaces que llegaban sin aviso. Desde su plumaje sintético nacían rítmicas melodías de maracas y tambores; por el hilo trepaban docenas de sueños, escalaban cartas sin destino preciso que escribía en su cabecita loca, ascendían algunas canciones de cuna, textos bíblicos; lanzaba besos, guiñadas, rostros magníficos pixelados y distantes. Entre una y otra cosa, tiró sus pesadillas de lugares oscuros, pequeños y asfixiantes para que el céfiro caliente de algún volcán los consumiera.

Ese era el universo que ella ansiaba, el que amaba. Sus manos en control de un vuelo que en la distancia era su vuelo. Su chiringa era el correo, la conexión con algo más allá, la ruta de despegue, era la puerta para regalar canciones, el portal nuevo que la alejaba de lo inmediato dándole un nuevo respiro. Ese espacio abierto que daba bienvenida a un artefacto pequeño para que volase y tuviese libertad.
Aire, soñó por un momento que era aire… oxígeno, nitrógeno y argón, sin forma definida.


Texto: Amarilis Tavárez Vales
2007
Imagen: Tomada de
http://hadamorena.blogspot.com

10 comentarios:

Roy Batty dijo...

no mencionaste los "gayla". mmmm, revisalo otra vez.

Amarilis Tavarez Vales dijo...

Hola Roy, quebueno tenerte en casa de nuevo. A que te refieres con tu comment? Creo que me perdi. :-S
A.

Glifo dijo...

libertad
pura, salvaje, dulce, exsquisita libertad. me han encantado las descripciones que haz hecho en este relato, apelan a todos los sentidos y me han sacudido con su corriente... casi pude oler la grama.

tehaquedaomuybien.!!!!!!!!!!!!!!!!!

Angel Matos dijo...

Chulin, envíame un email; te tengo una invitación a una lectura que estoy organizando: nerudapr@yahoo.com

Me dio mucho gusto verte anoche como siempre...

E~ dijo...

Amy, Gayla son la marca de chiringas que mayormente se compra... Roy explicate mijo :oP

Amarilis Tavarez Vales dijo...

Hola! Lo se E. Por eso específicamente esta asi escrito, me refiero a las Gaylas negras que tenían ojos de fuego, me fascinaban. A todos, gracias por estar aqui.
A.

E~ dijo...

Si lo vi despues.. e sas eran clasicas y no se rompian, como las de ahora!

Roy Batty dijo...

atv, tu me haces un favor, tu podrias escribirme a gojoeygo@hotmail.com

gracias

Carlos Vázquez Cruz dijo...

Amarilis:

¡Qué descripciones, Dios mío! Jamás había pensado en ti como narradora, y has superado todas mis expectativas. ¡Me siento muy orgulloso de ti! No puedo negar que también estoy temblando de miedo. Por favor, antes de pisotearme, mírame con compasión... como si de verdad la sintieras, sólo para creer que no disfrutarás aplastarme. ¡Te acabas de joder! Ahora quiero que escribas un libro de cuentos.

Amarilis Tavarez Vales dijo...

Mi querido amigo Carlos, primero que todo, que honor tan gigantesco tenerte en mi blogg, leyéndome, compartiendo tus impresiones conmigo, como siempre apoyándome y ayudándome a crecer. Gracias por tus palabras, no sabes como me siento al leer lo que me has dicho. Este pequeño (no sé cómo llamarlo), nació por algunas conversaciones con una amiga sobre viento, aire, brisas… No me atrevía compartirlo, pero la verdad es que fue mágico el proceso de escritura y lleno algunos espacios vacíos en ese momento. Espero poder sentarme contigo a compartir esas cosas que me brotan a veces y que necesito ir puliendo…
Te adoro.